Hay debates que parecen técnicos pero en el fondo son políticos. El del financiamiento de la salud pública rosarina es uno de ellos. Y María Eugenia Schmuck eligió darlo sin eufemismos.
Frente a la propuesta del concejal Juan Monteverde —que plantea transferir a la Provincia el financiamiento íntegro del sistema de salud local— la presidenta del Concejo Municipal fue directa: esa iniciativa no amplía la autonomía de Rosario, la recorta. Y lo explicó con una claridad que pocas veces se escucha en el debate político local.
"Rosario hace 30 años tomó una decisión que ninguna otra ciudad se animó a tomar: hacerse cargo de la salud, no tercerizarla", recordó Schmuck. Esa decisión histórica es hoy un activo concreto: más de 330.000 personas adscriptas, casi 95.000 atenciones por mes, más de 1.200.000 consultas anuales. Un sistema que mes a mes incorpora nuevos vecinos —cerca de 1.700 por período— porque la situación económica del país empuja a más personas a necesitar cobertura pública.
Ceder ese sistema a decisiones tomadas a 150 kilómetros de Rosario no es, para Schmuck, autonomía. Es lo contrario.
El contrasentido que nadie dice en voz alta
La presidenta del Concejo identificó con precisión el nudo del problema: llamarle "autonomía" a devolver una función que la ciudad ya conquistó es, en el mejor de los casos, una confusión conceptual. En el peor, una operación política.
"La autonomía municipal existe para que las ciudades asuman funciones, no para que las devuelvan", sintetizó. Y fue más lejos: trazó un paralelismo entre el modelo libertario nacional —que desfinancia y achica el Estado— y la propuesta opositora local, advirtiendo que aunque llegan desde discursos distintos, terminan en la misma respuesta equivocada.
Una visión de Estado que no negocia lo esencial
Schmuck no se limitó a criticar. Propuso. Frente a quienes ven en la salud un costo a trasladar, ella reafirmó una convicción que atraviesa su gestión: la salud es una inversión y un derecho. No una carga.
En cuanto al financiamiento actual, explicó que Rosario destina entre el 24 y el 25% de su presupuesto a salud, y la Provincia retribuye la mitad de esos fondos —con retraso, a año vencido— porque la red rosarina atiende a vecinos de toda la provincia, no solo de la ciudad. Eso es razonable y se puede institucionalizar mejor. Lo que no es razonable es cambiar quién decide.
"Es ingenuo pensar que si le decís a la Provincia que lo financie, nosotros vamos a seguir decidiendo", advirtió.
El Estado, defendió, funciona mejor cuando las decisiones se toman cerca de los problemas. Por eso Rosario no debería delegar en nadie aquello que ya sabe administrar.
Una presidenta que habla con fundamentos
Lo que distingue la intervención de Schmuck no es solo la posición política —que coincide con la del intendente Javkin y el espacio Unidos— sino la profundidad del argumento. Habla con datos, con historia institucional, con principios de gestión pública. No agita, explica.
En un momento en que muchos dirigentes evitan los debates incómodos o los simplifican en consignas, la presidenta del Concejo eligió el camino opuesto: entrar al debate, desarmarlo argumento por argumento y ofrecer una perspectiva que trasciende la coyuntura.
Rosario construyó durante décadas un sistema de salud que hoy es ejemplo en todo el país. Defenderlo no es conservadurismo. Es saber lo que vale.